Pocas veces la vida nos sorprende con experiencias tan fuera de lo común que parecen sacadas de un cuento o una leyenda marinera. Pero eso fue exactamente lo que vivió Adrián Simancas, un joven venezolano de 23 años, cuando fue tragado—y luego escupido—por una ballena en el estrecho de Magallanes, en el extremo sur de Chile. Lo que comenzó como un tranquilo recorrido en kayak con su padre, Dell Simancas, terminó convirtiéndose en una historia que parece desafiar la lógica.

 

Un golpe inesperado y una textura babosa

Adrián y su padre habían salido a navegar como parte de su rutina en la Bahía del Águila, disfrutando del mar y del paisaje patagónico. Todo transcurría con normalidad hasta que un impacto por la espalda cambió el rumbo del día.

 

Adrián relató que sintió un golpe que lo levantó por los aires. Dijo que cerró los ojos y, al abrirlos, ya estaba dentro de algo enorme, oscuro y con una textura babosa. En ese instante, mencionó que la confusión se mezcló con el miedo, ya que no sabía si estaba dentro de una orca o algún otro animal marino. Explicó que pasó un segundo dándose cuenta de que estaba en la boca de algo y que en ese momento pensó en Pinocho y en cómo podría salir de allí.

 

El video que lo cambió todo

Dell Simancas, quien grababa el recorrido con una cámara fijada en su canoa, no pudo evitar el pánico cuando se percató de que su hijo había desaparecido. Sin embargo, en cuestión de segundos, la ballena escupió a Adrián, devolviéndolo al agua. Según el joven, fue como si el animal solo hubiera querido jugar o tal vez curiosear sobre ellos.

 

Cuando llegaron a la orilla, Dell revisó la grabación y quedó atónito. Afirmó que verlo en el video fue otro impacto para él, ya que no se imaginaba que el momento había quedado registrado. Sin embargo, ahí estaba: la imagen de la ballena con Adrián en su boca, y luego el instante en que lo escupía hacia la superficie.

 

Lejos de considerar el episodio como una desgracia, Adrián aseguró que lo veía como una experiencia que le cambió la perspectiva sobre la naturaleza. Explicó que fue un recordatorio de que los seres humanos están en el mundo de los animales, y no al revés. Agregó que no solo hay que respetar a los animales marinos, sino también entender que ellos pueden actuar por instinto o curiosidad sin la intención de hacer daño.

 

Hoy, Adrián y Dell continúan navegando las aguas del estrecho de Magallanes, pero con un renovado respeto por los gigantes del mar. Adrián confesó que nunca pensó que se encontraría cara a cara con una ballena de esa manera, y mucho menos que sobreviviría para contarlo, dijo entre risas.

 

Y así, una jornada de remo ordinaria se convirtió en una de esas historias que se contarán por generaciones. Qué tale experiencia, hermano!

By Gael

Oriundo de Arequipa, Perú, mi misión es brindar las últimas novedades, joyas ocultas e historias fascinantes del corazón de Latinoamérica.